You are disoriented. You just woke up
You are in the future. You have been asleep
For eight hours
18 de diciembre de 2012
4 de diciembre de 2012
Mi sitio
Ese es mi sitio. En este mundo siempre cambiante es el único punto de referencia. Si mi vida se expresara como una función en un sistema tetradimensional de coordenadas cartesianas, ese sitio, en el momento en que yo lo encontré, sería el (0,0,0,0)
La teoría del caos
La teoría del caos es un modelo teórico que intenta explicar el comportamiento de sistemas dinámicos que en principio parecen desarrollarse aleatoriamente con por ejemplo el comportamiento del tiempo atmosférico, proponiendo una nueva manera de estudiar y comprender la realidad. De este modo, la teoría de caos intenta otorgar una explicación tanto para modelos físico y matemáticos, como para gran parte de los fenómenos naturales, los que van desde la propagación de un incendio hasta la evolución de una sociedad.
Debido a lo anterior, es comprensible que las leyes de la teoría del caos estén encontrándose útiles para ser aplicados para su utilización en múltiples áreas de la ciencia, sobretodo, en los llamados movimientos caóticos, entre los que encontramos los movimientos de las partículas de los fluidos y la homeostasis, entre otras.
Esta teoría encuentra su origen a principios de siglo, cuando los físicos creían que ya no quedaba mucho por descubrir dentro de su campo de estudio. De lo anterior dedujeron que eran sólo tres las interrogantes que quedaban por dilucidar. Estos problemas eran la explicación de la órbita irregular del planeta Mercurio, la discrepancia entre la teoría y la cantidad de energía que libera un hoyo negro, y por último, el efecto de un tercer cuerpo en el movimiento de otro dos.
A medida que los científicos intentaban dar con estas explicaciones, distintas teorías comenzaron a surgir, del primer problema surgió la teoría de la relatividad, del segundo, la teoría cuántica y del tercero, la teoría del caos.
En términos generales, la teoría del caos, hace alusión a aquella tendencia general al desorden en la naturaleza, que es posible de ver cuando se rompe un vidrio o se cae un vaso de agua. Es importante destacar que este desorden o caos no implica confusión, por el contrario, este tipo de sistemas caóticos tienen como característica una gran adaptación al cambio, y por ende, gran estabilidad.
Un buen ejemplo del desorden mencionado lo constituye el tirar una piedra a un río. Una vez realizada ésta acción el cauce del río no se ve interrumpido. Si el río fuese un sistema ordenado, en el que cada partícula tuviera una trayectoria fija, entonces el lanzarle una piedra afectaría este orden, derrumbándolo.
Debido a lo anterior, es comprensible que las leyes de la teoría del caos estén encontrándose útiles para ser aplicados para su utilización en múltiples áreas de la ciencia, sobretodo, en los llamados movimientos caóticos, entre los que encontramos los movimientos de las partículas de los fluidos y la homeostasis, entre otras.
Esta teoría encuentra su origen a principios de siglo, cuando los físicos creían que ya no quedaba mucho por descubrir dentro de su campo de estudio. De lo anterior dedujeron que eran sólo tres las interrogantes que quedaban por dilucidar. Estos problemas eran la explicación de la órbita irregular del planeta Mercurio, la discrepancia entre la teoría y la cantidad de energía que libera un hoyo negro, y por último, el efecto de un tercer cuerpo en el movimiento de otro dos.
A medida que los científicos intentaban dar con estas explicaciones, distintas teorías comenzaron a surgir, del primer problema surgió la teoría de la relatividad, del segundo, la teoría cuántica y del tercero, la teoría del caos.
En términos generales, la teoría del caos, hace alusión a aquella tendencia general al desorden en la naturaleza, que es posible de ver cuando se rompe un vidrio o se cae un vaso de agua. Es importante destacar que este desorden o caos no implica confusión, por el contrario, este tipo de sistemas caóticos tienen como característica una gran adaptación al cambio, y por ende, gran estabilidad.
Un buen ejemplo del desorden mencionado lo constituye el tirar una piedra a un río. Una vez realizada ésta acción el cauce del río no se ve interrumpido. Si el río fuese un sistema ordenado, en el que cada partícula tuviera una trayectoria fija, entonces el lanzarle una piedra afectaría este orden, derrumbándolo.
21 de noviembre de 2012
No hables
No hables como ellos no lo eres, aunque quisieras. Para ellos sólo eres un bicho raro, como yo. Ahora te necesitan, pero cuando no sea así, te marginarán como a un leproso. Mira su moralidad, su ética es una gran mentira y se olvidan a la primeras de cambio, sólo son tan buenos como el mundo les permite ser. Ya veras cuando las cosas se tuerzan, esos individuos civilizados se matarán entre ellos. Yo no soy un monstruo, sólo voy un paso por delante
20 de noviembre de 2012
La toalla
Una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista interestelar. En parte, tiene un gran valor práctico: uno puede envolverse en ella para calentarse mientras viaja por las lunas frías de jaglan Beta; se puede tumbar uno en ella en las refulgentes playas de arena marmórea de Santraginus V, mientras aspira los vapores del mar embriagador; se puede uno tapar con ella mientras duerme bajo las estrellas que arrojan un brillo tan purpúreo sobre el desierto de Kakrafun; se puede usar como vela en una balsa diminuta para navegar por el profundo y lento río Moth; mojada, se puede emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; envuelta alrededor de la cabeza, sirve para protegerse de las emanaciones nocivas o para evitar la mirada de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal (animal sorprendentemente estúpido, supone que si uno no puede verlo, él tampoco lo ve a uno; es tonto como un cepillo, pero voraz, muy voraz); se puede agitar la toalla en situaciones de peligro como señal de emergencia, y, por supuesto, se puede secar uno con ella si es que aún está lo suficientemente limpia.
Y lo que es más importante: una toalla tiene un enorme valor psicológico. Por alguna razón, si un estraj (estraj: no autoestopista) descubre que un autoestopista lleva su toalla consigo, automáticamente supondrá que también está en posesión de cepillo de dientes, toallita para lavarse la cara, jabón, lata de galletas, frasca, brújula, mapa, rollo de cordel, rociador contra los mosquitos, ropa de lluvia, traje espacial, etc. Además, el estraj prestará con mucho gusto al autoestopista cualquiera de dichos artículos o una docena más que el autoestopista haya “perdido” por accidente. Lo que el estraj pensará, es que cualquier hombre que haga autoestop a todo lo largo y ancho de la galaxia, pasando calamidades, divirtiéndose en los barrios bajos, luchando contra adversidades tremendas, saliendo sano y salvo de todo ello, y sabiendo todavía dónde está su toalla, es sin duda un hombre a tener en cuenta.
Y lo que es más importante: una toalla tiene un enorme valor psicológico. Por alguna razón, si un estraj (estraj: no autoestopista) descubre que un autoestopista lleva su toalla consigo, automáticamente supondrá que también está en posesión de cepillo de dientes, toallita para lavarse la cara, jabón, lata de galletas, frasca, brújula, mapa, rollo de cordel, rociador contra los mosquitos, ropa de lluvia, traje espacial, etc. Además, el estraj prestará con mucho gusto al autoestopista cualquiera de dichos artículos o una docena más que el autoestopista haya “perdido” por accidente. Lo que el estraj pensará, es que cualquier hombre que haga autoestop a todo lo largo y ancho de la galaxia, pasando calamidades, divirtiéndose en los barrios bajos, luchando contra adversidades tremendas, saliendo sano y salvo de todo ello, y sabiendo todavía dónde está su toalla, es sin duda un hombre a tener en cuenta.
14 de noviembre de 2012
Si la cosa funciona
Es verdad. Si la cosa funciona, pues vamos a seguir con ella. Y si no funciona, pues nos planteamos por qué no funciona e intentamos que funcione...
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