30 de octubre de 2012

El mar

No es que la vida en tierra me resulte desagradable, pero la vida en alta mar es francamente mejor.

28 de octubre de 2012

Sparrow

Esto explica el por qué a vela, pero no el tamaño de la embarcación: "...hay otro factor que inclinó la balanza a favor del Sparrow: la sensación de navegar en un barco pequeño. Dan y yo habíamos viajado desde Miami hasta West End, en las Bahamas, en un precioso Alción de menos de tres metros. En plena corriente del Golfo, parecía como si nuestro intrépido cascarón de nuez se lanzara una y otra vez en brazos del viento desde la cresta de olas de dos metros de altura. En realidad, nosotros navegábamos sobre las cabrillas que forman esas grandes olas. Cuando uno esté tan cerca del agua, cuando llega a sentir incluso las arrugas de su piel, como si fuera una astilla o una botella a la deriva, entonces, contra toda lógica, el mar se convierte en un lugar acogedor."

27 de octubre de 2012

No hay futuro

Desde que nacemos nos dicen lo que hacer
jodidos cabrones no tenéis ni idea de
que nacemos libres y libres queremos ser
me cago en la ostia lo conseguiré.
Imponer vuestras leyes y vuestra educación
siempre jodiendo lo que más nos gusta hacer
quienes sois vosotros para decirme a mi
lo que está mal y lo que está bien.
No me importa lo que digan los demás
quiero vivir al margen de la ley
sabotear tus leyes y ser un delincuente
reírme de las calles y sus perros guardianes.
No conseguiréis detener mi rebeldía
lucharemos día a día hasta el fin de nuestras vidas
no seré uno mas de tu absoluta mayoría
engañas a la gente con un falso futuro.

26 de octubre de 2012

Mi viejo

"—Oye, si vamos a escribir un libro sobre la travesía, tendremos que buscar un lado heroico.
"—¿Y si dijéramos que éramos espías?
"—Ya lo había pensado, pero entonces me vería obligado a matarte.
"—Y cuando tuvimos que hinchar el bote soplando?
"—Papá, queremos que nos consideren héroes, no imbéciles."

14 de octubre de 2012

Kamikaze


'Kamikaze' significa en japonés viento divino. No está mal nominado este cóctel, ya que si te bebes media docena de 'kamikazes' te puede entrar un siroco que te dé una ganas irrefrenables de cargar contra el camión de la basura con una bombona de butano al hombro y al grito de 'banzai'. Es uno de esos tragos ante los que conviene ser previsor: si se augura que van a caer unos cuantos es conveniente apuntar antes con letra bien legible la dirección de casa para dársela en su momento al taxista.

El 'kamikaze' es uno de los numerosos cócteles con el vodka como protagonista. Parece ser que tuvo su origen en las playas de California entre la muchachada aficionada a cabalgar olas, que sabría mucho sobre los Beach Boys y los bikinis de Ann Margret, pero no de cócteles.

El vodka es una bebida que está bien para los cosacos de la estepa, no tiene más que alcohol, no sabe a nada. Así que, claro, combina bien hasta con la leche condensada. Y es dañino y traicionero: si te pasas con él te corta las piernas como un puñetazo en el hígado. Me sucedió esto con un conocido director de cine cuyo nombre no revelaré para no empeorar su reputación. Comimos juntos en un restaurante ruso que había en la plaza de la Paja, en Madrid. Al cineasta se le ocurrió la idea de que regáramos la comida sólo con vodka, le parecía más auténtico. Como soy un chisgarabís, acepté. Nos soplamos botella y media de Stolichnaya helado. Vasito a vasito que nos iban encadenando invisiblemente a las sillas. Tras pagar la cuenta, no nos sentíamos demasiado trompas, pero al ir a levantarnos, volvimos a sentarnos. Lo intentamos de nuevo; fue un buen intento.

Los rusos, como tienen por costumbre, fueron amables: nos dejaron quedarnos un par de horas más en vez de arrastrarnos hasta la calle y nos pusieron el samovar en la mesa para que nos ahogáramos en té. Pasado ese tiempo, recuperamos la posición bípeda y atinamos con la puerta a la primera. Para el habla, tardamos algo más.