He decidido aceptar la responsabilidad
de tener 6 años nuevamente.
Quiero ir a un Mcdonald´s y pensar
que es un restaurante de 5 tenedores.
Quiero navegar barquitos de papel
en un estanque y hacer anillos
tirando piedras al agua para poder
valorar lo sencillo otra vez.
Quiero pensar en que los dulces
y los amigos son mejores que el dinero.
Quiero tomar largos baños
y dormir 10 horas todas las noches.
Quiero abrazar a mis padres todos los dias
y enjugar mis lágrimas en sus hombros
y pensar que son para siempre.
Quiero regresar a los tiempos
donde la vida era simple.
Cuando todo lo que sabía eran colores,
tablas de sumar y cuentos de hadas,
y eso no me molestaba;
porque no sabía que no sabía,
y no me preocupaba por no saber.
Cuando pensaba que lo peor que me podía pasar
en la vida era que alguien me quitara la pelota
o me eligiera el último para ser
compañero de equipo.
Quiero volver a mis 6 años
para pensar que el mundo es justo.
Que todo y todas las personas son honestas y buenas.
Que no hay envidias.
Quiero pensar que todo es posible.
Pero en algún lugar de mi juventud,
maduré y aprendí demasiado.
Aprendí como la gente no sabe querer ni amar,
cómo nos destruimos entre nosotros,
cómo la envidia nos rodea
y nos hace desear el mal.
Maduré, me contaminé, y aprendí sobre mentiras,
sufrimientos, enfermedades, guerras, dolor y muerte.
Aprendí cómo el dinero
maneja nuestras vidas.
Cómo ya no importa el sentir, sino el conseguir,
y cada vez más.
PERO YO RENUNCIO. QUIERO VOLVER A VIVIR SIMPLE NUEVAMENTE.
No quiero que mis dias sean de jornadas interminables de trabajo,
de materialismo, de noticias deprimentes, de envidias, de
chismes, de enfermedades y de pérdida de seres queridos
3 de septiembre de 2009
No se puede mirar de pequeño...
De pequeño, mi padre me advirtió que no mirara la lavadora; yo era muy pequeño y no le hice caso. Con el paso de los años, me he dado cuenta que tenía razón: no se puede mirar la lavadora de pequeño y pensar que eso no te va traer problemas el día de mañana.
Out me...
2 de septiembre de 2009
1 de septiembre de 2009
Put a candle in the window,
'cause I feel I've got to move.
Though I'm going, going,
I'll be coming home soon,
'Long as I can see the light.
Pack my bag and let's get moving,
'cause I'm bound to drift a while.
When I'm gone, gone,
You don't have to worry long,
'Long as I can see the light.
Guess I've got that old trav'lin' bone,
'cause this feeling won't leave me alone.
But I won't, won't be losing my way, no, no
'Long as I can see the light.
Yeah! Yeah! Yeah! Oh, Yeah!
Put a candle in the window,
'cause I feel I've got to move.
Though I'm going, going,
I'll be coming home soon,
Long as I can see the light.
Long as I can see the light.
Long as I can see the light.
Long as I can see the light.
Long as I can see the light.
Naci en un dia azul...
Por ejemplo, cada mañana, para
desayunar, como exactamente 45 gramos de copos de avena;
peso el tazón con una báscula electrónica para asegurarme. A
continuación cuento el número de prendas de vestir que
me pondré antes de salir de casa. Siento ansiedad si no
puedo beber mis tazas de té todos los días a la misma hora.
Cuando me estreso demasiado y no puedo respirar bien, cierro
los ojos y cuento. Pensar en números me ayuda a calmarme.
Los números son mis amigos y siempre han estado cerca
de mí. Cada uno de ellos es único y cuenta con su propia
«personalidad». El 11 es simpático y el 5 es chillón,
mientras que el 4 es tímido y tranquilo. Es mi número favorito,
me recuerda a mí mismo. Algunos son grandes –23,
667, 1179–, mientras que otros son pequeños: 6, 13, 581.
Algunos son preciosos, como 333, y otros feos, como 289.
Para mí, cada número es especial.
Vaya donde vaya o haga lo que haga, los números nunca
están muy lejos de mi pensamiento.
desayunar, como exactamente 45 gramos de copos de avena;
peso el tazón con una báscula electrónica para asegurarme. A
continuación cuento el número de prendas de vestir que
me pondré antes de salir de casa. Siento ansiedad si no
puedo beber mis tazas de té todos los días a la misma hora.
Cuando me estreso demasiado y no puedo respirar bien, cierro
los ojos y cuento. Pensar en números me ayuda a calmarme.
Los números son mis amigos y siempre han estado cerca
de mí. Cada uno de ellos es único y cuenta con su propia
«personalidad». El 11 es simpático y el 5 es chillón,
mientras que el 4 es tímido y tranquilo. Es mi número favorito,
me recuerda a mí mismo. Algunos son grandes –23,
667, 1179–, mientras que otros son pequeños: 6, 13, 581.
Algunos son preciosos, como 333, y otros feos, como 289.
Para mí, cada número es especial.
Vaya donde vaya o haga lo que haga, los números nunca
están muy lejos de mi pensamiento.
Si pudiera
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
> en la próxima trataría de cometer más errores.
> No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
> Sería más tonto de lo que he sido,
> de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
> Sería menos higiénico.
> Correría más riesgos, haría más viajes,
> contemplaría más atardeceres,
> subiría más montañas, nadaría más ríos.
> Iría a más lugares adonde nunca he ido,
> comería más helados y menos habas,
> tendría más problemas reales y menos imaginarios.
>
> Yo fui una de esas personas que vivió sensata
> y prolíficamente cada minuto de su vida;
> claro que tuve momentos de alegría.
> Pero si pudiera volver atrás trataría
> de tener solamente buenos momentos.
>
> Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
> sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
>
> Yo era uno de esos que nunca
> iban a ninguna parte sin un termómetro,
> una bolsa de agua caliente,
> un paraguas y un paracaídas;
> si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
>
> Si pudiera volver a vivir
> comenzaría a andar descalzo a principios
> de la primavera
> y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
> Daría más vueltas en calesita,
> contemplaría más amaneceres,
> y jugaría con más niños,
> si tuviera otra vez vida por delante.
>
> Pero ya ven, tengo 85 años...
> y sé que me estoy muriendo.
> en la próxima trataría de cometer más errores.
> No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
> Sería más tonto de lo que he sido,
> de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
> Sería menos higiénico.
> Correría más riesgos, haría más viajes,
> contemplaría más atardeceres,
> subiría más montañas, nadaría más ríos.
> Iría a más lugares adonde nunca he ido,
> comería más helados y menos habas,
> tendría más problemas reales y menos imaginarios.
>
> Yo fui una de esas personas que vivió sensata
> y prolíficamente cada minuto de su vida;
> claro que tuve momentos de alegría.
> Pero si pudiera volver atrás trataría
> de tener solamente buenos momentos.
>
> Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
> sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
>
> Yo era uno de esos que nunca
> iban a ninguna parte sin un termómetro,
> una bolsa de agua caliente,
> un paraguas y un paracaídas;
> si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
>
> Si pudiera volver a vivir
> comenzaría a andar descalzo a principios
> de la primavera
> y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
> Daría más vueltas en calesita,
> contemplaría más amaneceres,
> y jugaría con más niños,
> si tuviera otra vez vida por delante.
>
> Pero ya ven, tengo 85 años...
> y sé que me estoy muriendo.
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