11 de noviembre de 2020

Kronos




Quien no juega con fuego, al final, se hiela"

Y he crecido atrapada, en una larva como si no, pasase... nada...

Tengo un corazón, justo debajo del ombligo

Si lo llenas de cosquillas, en Chernóbil, nacen lirios

No sé, pero a ver, abraza, al iceberg hay un vertedero

Donde puedes ver, todos los poemas que escribí mi ángel

Justo antes de arder

Pero no me tengas miedo, solo te daré la mano

Tal vez te lleve a algún sitio, donde jures, haber estado

El infierno, es un rincón y no siempre es habitado

21 de marzo de 2020

Silencio

Reconozco que es un sonido que me resulta especialmente cercano. La mayor parte de mi tiempo paso evadiéndolo...o quizás invadiéndolo. Tanto tiempo acostumbrado a su sonido que no siempre me apetece tenerlo cerca. Hay veces que lo necesito, lo pido a gritos, al no poder soportar el estrés de tanto sonido y necesito relajarme, tranquilidad absoluta, silencio. En cambio, tambien hay momentos que me apetece todo lo contrario, oír gente, oír risas, oír lo que sea pero que no haga quedarme solo con mis emociones. Hay veces que me gusta jugar con él. Otras veces lo esquivo por ser un poco aburrido. A veces me ayuda a concentrarme y aclarar mis ideas, otras en cambio me confunde y me marea de tal forma que no puedo distinguir un pensamiento de otro. Hay muchas veces que se hace el silencio, provocamos silencios, o rompemos silencios. Algunas veces callo porque no tengo nada que decir, pero otras veces simplemente me muerdo las ganas por miedo a no decir lo que debería, por ese temor innato a equivocarme sin remedio. A veces hablamos porque no soportamos esos ruidosos silencios tan incómodos. O callamos porque pensamos que nada de lo que tenemos que decir puede importarle a nadie, pese a saber que nos equivocamos pensando algo así. Todavía trato de hacerme hueco entre las silenciosas sombras...

20 de marzo de 2020

Estigma


En la vida de una persona que sufre depresión o ansiedad no tiene porque ocurrir nada extraordinario para que ese mismo día sea un auténtico infierno. Esa es la realidad vivida por las personas que lo sufren y padecen de forma sistemática o puntual.

18 de diciembre de 2015

Mi prision

Mil veces he pensado donde está el error, Donde puede estar el fallo,
Pero por más que lo intento nunca doy con él
Tropiezo una y otra vez con la misma pared
Y entonces pienso que vivo
En el mudo al revés
Y cada vez que sumo 2+2
Siempre me salen 3

17 de diciembre de 2015

Vivere militare est

Vivere militare est.

Negar a Dios será la única forma de salvar el mundo.

Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos.

No hay plazo que no llegue ni deuda que no se pague.

Lo que los demás rechazan de ti, cultívalo. Eso eres tú.

Existe un lenguaje que va más allá de las palabras.

Placer y pena son los dos únicos resortes que mueven y moverán el mundo.

Los hechos no dejan de existir aunque se los ignore.

Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse así mismo.

El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona.

Nosotros recordamos, naturalmente, lo que nos interesa y porque nos interesa.

Puede adquirirse todo en la sociedad, excepto el carácter.

Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos.

Quien deja vivo al ofendido, ha de temer siempre a la venganza.

23 de octubre de 2015

individualidad

También espero haberte dejado claro que la individualidad es algo por completo distinto al individualismo; de hecho, es importante percatarse de que tienen una relación inversa: cuanto más débil es nuestra individualidad (o indivisibilidad) y presencia, mayor es la tendencia al individualismo. Cuanto más débil es tu “yo”, más grande necesitas tu egocentrismo. Cuando estás más adecuadamente en contacto contigo, con tu esencia, básicamente completo y seguro por ti mismo, es cuando puedes conectar de manera sana y adecuada con los demás, sin miedos, ni exigencias, ni envidias, ni posesividad, ni dependencias más allá de lo que como seres sociales estamos naturalmente programados para tener. Entonces es cuando en verdad puede haber amor, unificación, y no el sucedáneo de apego y necesidad excesivos al que solemos llamar amor, y que más bien es un “capricho superlativo”